Cada vez es más habitual, sobre todo entre la gente joven
el pensamiento de que el amor y el sexo no tienen por qué ir de la mano, es
decir, que se puede practicar sexo sin amor, lo que hoy en día se conoce como
poliamor. Este pensamiento le parecería a mi abuela, escandaloso e impensable,
pero como muchos dirían “los tiempos cambian” y el hombre necesita buscar
nuevos entretenimientos y sobre todo, nuevas cosas que le den placer. La monotonía
acaba aburriendo, nos cansa, y hasta a veces, nos convertimos en esclavos de
esta, de manera que para huir de situación, buscamos placeres, precisamente
aquellos que se salen de nuestra vida cotidiana, más concretamente placeres
inmediatos y que no nos requiera ningún tipo de ataduras ni compromisos, como
por ejemplo el sexo.
En mi opinión, las nuevas generaciones cada vez somos más
reacias al compromiso, con esto me refiero al compromiso de pareja. En general
evitamos atarnos a nadie, queremos conocer gente nueva y llenarnos de
diferentes experiencias, y no solo me refiero a sexuales, sino a todo tipo de
experiencias que nos hacen sentir elevados, plenos e incluso felices.
Hace años era prácticamente impensable experimentar tu
sexualidad con diferentes personas. Lo que regia la sociedad era: casarte, tener
hijos y estar con esta persona durante toda tu vida. Pienso que en las mentes
de los jóvenes de hoy en día, este “protocolo” de vida está algo quebrado o
distorsionado. Hoy en día lo que esta “de moda” es acostarse con diferentes
personas, explorar tu sexualidad y no tener ningún tipo de ataduras o
impedimentos para hacer lo que queramos con nuestras vidas y cuerpo. No hay más
que encender la tele o el ordenador y ver la cantidad de programas y series que
hay donde la gente participa para encontrar “pareja” mientras va “probando” a
diferentes chicos o chicas.
A lo que quiero llegar con todo esto, es a que la palabra
amor ya casi no se utiliza, la hemos sustituido, o también se podría decir que
la hemos confundido por el sexo. Donde antiguamente sexo implicaba amor, hoy en
día parece que hemos roto la unión de ambas, y nos hemos volcado únicamente en
el sexo. Pienso que cada uno es libre de hacer lo que le venga en gana, que
tenemos derecho a divertirnos, sentir placer y explorar nuestros límites, pero también
estoy prácticamente segura que tenemos una ideas equivocadas acerca de los
placeres que nos hacen sentir plenos, ya que al fin y al cabo, lo que nos hace
ser felices, tener una vida completa ni son los placeres inmediatos ni es el
poliamor.
Además este nuevo neologismo, da una menor sensación de
que el sexo es algo intimo, un acto entre una pareja que se quiere y se
respeta. Con la creciente fama del poliamor, también se ha perdido parte de la
intimidad que se tenía durante el acto sexual, ya que entregar tu cuerpo a una
persona que no quieres es como entregar tu intimidad a cualquiera, que es algo
muy propio y personal. Al fin y al cabo, nuestro cuerpo es algo íntimo, y por
eso no nos desnudamos así por así ante cualquier situación o persona, pero me
da la sensación que cada vez hay menos vergüenza a la desnudez, o simplemente
se ve como algo más normal.
En mi opinión, cada persona es libre de hacer lo que
quiera con su cuerpo y de sentir placer con el sexo. Pero también creo que
hemos dado demasiada importancia al sexo, y se la hemos quitado al componente
íntimo y de pareja que lo tenía antes. Es verdad que el sexo da placer, pero
también creo que da mucho mas placer, y sobre todo, felicidad, sentirse
querido, en cierto modo protegido, y deseado y amado por una persona a la que
quieres.
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